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Esos Locos bajitos.

viernes, 9 de enero de 2009


ESOS LOCOS BAJITOS

A menudo los hijos se nos parecen,
así nos dan la primera satisfacción;
esos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.


Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.


Niño, deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.


Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos para dormir.


Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada y en cada canción.


Niño, deja ya de joder con la pelota...


Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día nos digan adiós.


Al escuchar hace poco esta canción después de muchos años he descubierto en ella una nueva canción. Aprendí la letra de memoria desde muy pequeña y la recordaba tierna y bonita. Hoy que la escucho con otra "conciencia" me parece... Me parece que resume los dogmas y prejuicios con los que nos criaron nuestros padres, también los miedos por no estar haciéndolo del todo bien. Padres de la generación de Serrat.

Aún así me sigue despertando ternura recordar a mi padre cantándola con su falta de oído...

Minutos eternos, semanas fugaces

jueves, 11 de diciembre de 2008


Minutos eternos, semanas fugaces... Así siento pasar el tiempo desde que mi hijo nació.

Desde que pude tenerlo en mis brazos una fuerza sobrenatural me ató a su cercanía, no he podido separarme de él. No he querido tener ganar de hacerlo.

En su día se me tachó de estar "loca con las hormonas", de depender demasiado de él, de hacerlo a él dependiente de mi, se me animó a buscar tiempo para "despejarme", se empeñaron varias veces en cogerlo de mis brazos para que yo pudiera hacer algo "tranquila", ningún consejo era solicitado, me encontraba bien, estaba tranquila. En un planeta diferente, en una dimensión espacio temporal distinta que no se regía más que por las necesidades y los espacios de mi bebe.

Hoy, vuelvo a visitar el planeta tierra de vez en cuando. Hoy después de 16 meses, siento que puedo hacer alguna excursión mundana y regresar con el corazón en la boca queriéndomelo comer a besos. No mas de dos horas, no todos los días, ni todas las semanas.

Por esto, siempre que escucho algo sobre esta teoría del "tiempo de calidad" me pongo a temblar... Me da miedo seguir escuchando justificaciones vacías de esencia y llenas de culpabilidad encubierta.

Me resisto a conocer más historias de poco tiempo, poco contacto, poca fusión y vínculo, y si además se enuncian esas palabras mágicas "tiempo de calidad" que parecen dar la tranquilidad, la receta mágica al que las enuncia, peor que peor. Suelen ser personas que se han preocupado en elaborar un argumento contra el que creen nadie puede contradecirles.

Entiendo que los tiempos en que vivimos hagan triunfar teorías como esta. Somníferos para conciencias, chupetes edulcorados para padres y madres de "fin de semana" ( o ni siquiera eso).

En la etapa en la que vivo de crianza, he constatado en mi experiencia que esa teoría no sólo es tiránica sino imposible de aplicar. Hasta el día de hoy mi hijo me ha necesitado cada segundo que he pasado con él. Han sido miles de horas sin interrupción, y en todos esos minutos eternos sus ojos me han dado miles de razones por las que mirarlos en directo.

Con esto no quiero decir que no pueda hacerse... Creo sinceramente, que la mejor opción es estar con ellos (los hijos). La diada madre-bebe no debe separarse en los primeros meses, pero no como imposición, lo normal es que no les apetezca hacerlo y sólo pretendo que no se los instigue a hacerlo fuera de su deseo.

Cuando no queda más remedio (aunque siempre hay remedio), deben priorizarse las necesidades del bebe, valorar las horas de separación en la relación coste-beneficios. Con quién dejamos a nuestro hijo, cuantas horas, como se siente el bebe... y como nos sentimos nosotras.

No me siento inútil por no estar trabajando fuera del hogar. No hay trabajo más importante que pueda hacer en estos momentos. No hay nada más valioso que pueda hacer. No podré hacerlo en otro momento de mi vida. Mi hijo sólo va a nacer una vez en la vida, sólo va a ser pequeño una vez en la vida, y esta etapa es fugaz. Somos conscientes de ello.

Puede ser que haya familias que encuentren fórmulas mágicas para poder llevar hacia adelante toda esta responsabilidad, me consta que hay super mujeres que pueden conseguirlo, lo que me cuesta creer es que se pueda conseguir cuando los bebes son demasiado pequeños si ello implica tener que estar separados. A medida que crecen pueden darte espacio para algunas horas no dedicación exclusiva, quizá entonces puedas buscar esas formulas mágicas y asegurarte de que tienen todo lo que necesitan.

No soy ninguna martir a la que haya que agradecer nada, por primera vez en mi vida tomo decisiones conscientes por y para la felicidad propia y de los mios. No quiero desestimar esfuerzos, perder el tiempo. Quizá no es la mejor opción, seguro que no es la políticamente más correcta, pero no puedo posicionarme en un término medio respecto de este tema. La infancia es tan corta que no puedo hacer otra cosa que darle toda la importancia que se merece.

Los minutos pueden parecer eternos, perdida en tus ojos, mirándote dormir colgado de mi pecho, observándote descubrir el mundo... Las semanas pasan fugaces y sin compasión, ayer no habías nacido hoy eres ... simplemente tú. La luz de mi vida.

Dormir con tu bebé.

lunes, 24 de noviembre de 2008

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Las ventajas del colecho deben considerarse siempre que sea un hecho elegido por ambos padres y se practique siguiendo las medidas de seguridad. La ventaja principal consiste en que el bebé sabrá que estás allí, y podréis responder emocional y psicológicamente de manera muy beneficiosa. Los bebés mamarán más a menudo sin perturbar el sueño de su mamá, y también dormiréis todos más que en el caso de bebés amamantados que duermen solos. Los bebés se despiertan más a menudo, pero durante menos tiempo que si duermen separados, y permanecen menos tiempo en la fase de sueño profundo. Los bebés lloran significativamente menos, lo cual supone, al menos en teoría, más cantidad de energía para crecer. La mayor oportunidad de amamantar que tiene el bebé se traduce en una menor incidencia de enfermedades. La proximidad del bebé permite a los padres responder prontamente a lo que pueda pasar, como si vomita o accidentalmente una sábana le cubre la cabeza. Las madres que trabajan pueden sentirse culpables por no estar suficiente tiempo con sus bebés durante el día. Así, interaccionando con el bebé más frecuentemente por la noche, amamantándolo y aumentando sus interrelaciones, pueden sentirse mejor, al igual que sus papás. El colecho puede hacer que los padres y los bebés se sientan muy, pero que muy bien.

Estudios de adultos en coma o de gemelos primerizos han mostrado que la presencia de otra persona en la habitación o de su hermano en la incubadora mejora significativamente el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. También se cree que durante las primeras semanas de vida del bebé, su ritmo respiratorio no es suficientemente maduro y es frecuente el caso de apneas. Si la madre duerme a su lado, además de amamantarle más y mejor, le proporciona al bebé un patrón de respiración que éste puede imitar. Sobre todo durante las primeras semanas, parece que entre la madre y el bebé se establece un vínculo tal que los ciclos de sueño de ambos se sincronizan, de manera que a menudo la madre se despierta unos minutos antes de que el bebé la necesite, evitando así despertar al resto de la familia.

De hecho, se han detectado receptores en la nariz que pueden afectar a la forma en que el bebé respira, aunque no se conoce su función exacta. Podría ser que la respiración y el olor de la madre estimularan algunos de estos receptores, afectando la respiración del bebé. Uno de los gases que se exhalan en la respiración es dióxido de carbono, que actúa como un estimulante de la respiración. En un estudio, se midió el aire exhalado por una madre mientras dormía con su bebé y se confirmó que cuanto más cerca está el bebé de la nariz de su madre, mayor es la concentración de dióxido de carbono en el aire exhalado. Es posible que esta concentración sea la indicada para estimular la respiración del bebé.

Mamás y papás canguro.

domingo, 23 de noviembre de 2008

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Llevar al bebé encima es una antigua manera de las mujeres para cuidar a sus hijos y a la vez seguir trabajando en el campo o dentro de la casa. Esta tradición se ha ido perdiendo por la industrialización. Primero porque las mujeres ya no tienen tanta necesidad de trabajar físicamente y al mismo tiempo es el cochecito que ahora domina como medio de transporte para pasear a los bebés. Ahora el deseo de cargar con el bebé está despertando de nuevo porque los padres han redescubierto las ventajas de una crianza natural. Además los últimos conocimientos sobre las necesidades de un bebé recién nacido nos demuestran que el bebé también aprovecha mucho el hecho de ser llevado.

Entre los animales mamíferos existen tres tipos:

  • Los nidícolas – los cachorros recién nacidos son indefensos y débiles y requieren de un nido para su protección; por ejemplo los gatos.
  • Los nidífugos – los recién nacidos pueden seguir la protección de la madre por fuerza propia enseguida después del nacimiento; por ejemplo los caballos
  • Primates llevadores – los cachorros pequeños son llevados hasta que hayan madurado lo suficiente para seguir a la madre por fuerza propia; por ejemplo los monos

Respecto a su biología de comportamiento el bebé humano se parece mucho a un mono pequeño. Por evolución hemos perdido el pelaje y entonces el niño ha perdido la capacidad de agarrarse pero su instinto y los reflejos primitivos casi son los mismos cómo hace 10.000 años. Entonces sabemos porque el bebé empieza a llorar en cuanto le tumbamos en la cuna: para él es una situación de peligro estar separado de sus protectores – los padres.

Existen diferentes maneras desde las más tradicionales a las más modernas para llevar al bebé encima. Aunque para su bienestar debemos seguir ciertas reglas, al bebé poco le importa cómo lo hacemos. Lo importante es que con nuestra cercanía le demos toda la seguridad que él espera de nosotros.

Llevar el bebé encima tiene muchas ventajas para el niño y los padres:

  • Bienestar: El bebé está diseñado para ser llevado. Por su instinto busca la protección y el calor en la cercanía del portador.
  • Desarrollo físico: llevar el bebé en una posición adecuada facilita que sus caderas y espalda se desarrollen correctamente. Se puede usar como tratamiento adicional en formas de displasia de la cadera.
  • Estimulación temprana: el contacto sobre la piel y el balanceo son estímulos básicos para el desarrollo del bebé, además tiene la posibilidad de descubrir su alrededor con los ojos, el oído y el olfato.
  • Seguridad: el niño no está solo y corre menos riesgo de un accidente por falta de vigilancia.
  • Menos carga y más tiempo libre: los bebés suelen estar más contentos y lloran menos. Los padres pueden acabar las tareas en casa así como hacer cosas en el pueblo/la cuidad mientras el bebé está durmiendo en el portabebés.
  • Más libertad de movimiento: Dónde un cochecito no llega sí lo hace un portabebés; escaleras, aceras estrechas, autobuses, metro o caminos de tierra se pueden usar sin problema.
  • Cuidar la espalda: sobre todo las madres aguantan el peso del niño mucho rato en brazos o encima de la cadera durante el día. Con un portabebés es posible distribuir el peso mejor y descansar los brazos. Hasta incluso es posible amamantar cómodamente al bebé.

Las madres así como los padres pueden disfrutar de llevar al bebé y da igual si ellos deciden usar el portabebés solamente en casa o si desean salir a la calle con él. No existe ningún límite de tiempo diario ‐ cuanto más mejor si el bebé y los padres están a gusto.

Cómo hacerlo correctamente:
Cuanto más pequeño es el bebé más atención tenemos que prestar al buen ajuste del portabebés. La posición correcta para un bebé recién nacido puede estar tumbado en posición cuna o erguido en una posición parecida a sentado. Además es imprescindible tener suficiente soporte para su cabecita. Siempre es importante que el cuerpo del niño vaya bien apretado contra el cuerpo del portador. Las piernas deben estar abiertas para coger el portador y las rodillas están a un nivel más alto que el culito mientras las ante piernas cuelgan libres abajo. Con un portabebés adecuado se pueden llevar desde bebés recién nacidos hasta niños mayores (4 – 5 años).

Autora:
Susanne Lenk, fisiotrapeuta especializada en tratamientos neurológicos, pulmonares y de niños. Instructora de portabebés, fundadora de la escuela ‘Llévame cerca’ – responsable de la página web www.mowgli.es


¿Qué es la crianza con apego o crianza respetuosa?

viernes, 21 de noviembre de 2008

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El pilar fundamental de la crianza respetuosa es la empatía por los niños, la verdadera empatía por sus necesidades y también el conocimiento de lo que realmente necesitan los bebés humanos para su desarrollo emocional.

Esta es una definición de la crianza con apego escueta y clarificadora.


Para mi la crianza respetuosa, va mas allá de los conceptos y se ha convertido en una forma de vivir. Nos empeñamos en ponerle nombre a las cosas. Cuando podemos hablar de un concepto concreto nos parece que hablamos de algo más real, más tangible. Nos hace sentirnos más seguros.


- Perdona yo no soy una loca... yo practico la crianza con apego...


Cuando lo que verdaderamente debería pasar es que se respetara que cada madre y cada padre pudieran decidir libremente como quieren criar a sus hijos sin que existiera presión social en ninguno de los sentidos. Si existiera ese RESPETO, empezando desde las instituciones, familiares, amigos e incluso desconocidos, no hablaríamos de Crianza Respetuosa, no habría que poner un apellido a algo que no tiene reglas, que no puede encorsetarse en un término.


Sin embargo creo, que el definir un estilo de crianza como alternativa a los cánones tradicionales, si es que los puede llamar tradicionales, nos ha dado a muchos padres la "tranquilidad" de no sentirnos sólos, de compartir experiencias vitales similares y desahogos comunes. Y digo "tranquilidad" siendo consciente de que cuando sabemos que lo que hacemos es lo correcto debemos estar tranquilos con nuestras decisiones, aunque en cuestión de lo que afecta a nuestros hijos nunca podamos estar tranquilos del todo.


La única cuestión que creo es inviolable, es que debe primarse por encima de todo las necesidades del bebe a cualquier otra cosa. Y en este sentido si que soy muy radical. El bebe es lo más importante y debemos procurarle lo mejor, no hay excepciones a mi forma de entender.


Se ha ejercido mucha presión social para lograr que las madres desconecten de su vínculo materno-filial lo antes posible. Recuperar a las mujeres productivas, economicamente hablando, hoy en día es prioritario. Estoy convencida que los bebes dependen de sus madres en la misma medida en que ellas dependen de sus crías. Sin embargo actualmente se hace sentir a la mujer que se encuentra criando a su bebe "inútil", cuando creo firmemente que no hay nada más importante que pueda hacer que lo que está haciendo.


Los niños sólo son niños una vez en la vida, es una etapa fugaz y de importancia incalculable. De ella dependen multitud de cosas, todas ellas de las mas importantes, la salud física, el equilibrio emocional, la capacidad para recibir y dar amor, la FELICIDAD, en definitiva, puede depender de lo felices que seamos en nuestra infancia.


Querer sin limites, amar sin restricciones ni condiciones es la mejor formula a mi entender para la FELICIDAD.

 
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