jueves, 4 de diciembre de 2008
Cuando ayer me senté a escribir estaba muy cabreada... me sentía en uno de mis días en que todo me parece una mierda. Le había hecho pasar un mal trago a mi niño poniéndole las vacunas de los 15 meses y la experiencia con el enfermero del CAP me había frustrado aún más.
Por casualidad cuando había terminado de escribir vomitando palabras llenas de frustración incluí el dibujo precioso de Picasso que está al principio y se borró todo el texto sin posibilidad de recuperarlo... Algo tan bonito no podía convivir con aquel texto tan crispado... Ahora me alegro de volver a escribirlo con otro ánimo y talante.
Recordando el día de ayer. Cuando el enfermero empezó el cuestionario sobre alimentación no llegó a preguntarme cuando ya había puesto lactancia artificial en su ordenador, al escuchar que lo decía en voz alta le comenté que Daniel aún mamaba y su cara de sorpresa aunque me la esperaba me defraudó mucho. Más o menos fue así:
- Es e primer niño que veo en consulta que con 16 meses aún toma pecho...
- No es tan difícil, sólo hay que darlo a demanda y estar disponible.
- Las madres que vienen aquí se quedan sin leche mucho antes aunque no trabajen.
- El pecho es una fabrica no un almacén, hay que estimularlo para que produzca.
Y más cosas, con la misma falta de lógica e información. Lamentable, muy triste.
Ayer escribía sobre vergüenza, falta de profesionalidad y prepotencia. Hoy voy más allá, y busco la responsabilidad en otro nivel, hace cuarenta años. Los responsables de la situación actual de la lactancia materna, se hicieron de oro inculcando creencias y dogmas desnaturalizados, malintencionados y destructores del contacto físico y el amor. Y nos legaron una sociedad donde se premia la independencia, la productividad y el desarraigo.
Hoy siento una pena enorme. Pena por todos aquellos bebes a los que sus madres les han negado su leche por malos consejos, entre los cuales me incluyo. Todas aquellas madres que no han podido disfrutar de dar el pecho, de alimentar a sus hijos de la mejor manera posible. Y todo no por desinformación sino por información errónea, que es mucho peor, por malos consejos por parte de los encargados de la SALUD. Eminencias que no han querido escarbar para no levantar ampollas y se han quedado tan tranquilos recibiendo los regalos de diversos laboratorios.
Por casualidad cuando había terminado de escribir vomitando palabras llenas de frustración incluí el dibujo precioso de Picasso que está al principio y se borró todo el texto sin posibilidad de recuperarlo... Algo tan bonito no podía convivir con aquel texto tan crispado... Ahora me alegro de volver a escribirlo con otro ánimo y talante.
Recordando el día de ayer. Cuando el enfermero empezó el cuestionario sobre alimentación no llegó a preguntarme cuando ya había puesto lactancia artificial en su ordenador, al escuchar que lo decía en voz alta le comenté que Daniel aún mamaba y su cara de sorpresa aunque me la esperaba me defraudó mucho. Más o menos fue así:
- Es e primer niño que veo en consulta que con 16 meses aún toma pecho...
- No es tan difícil, sólo hay que darlo a demanda y estar disponible.
- Las madres que vienen aquí se quedan sin leche mucho antes aunque no trabajen.
- El pecho es una fabrica no un almacén, hay que estimularlo para que produzca.
Y más cosas, con la misma falta de lógica e información. Lamentable, muy triste.
Ayer escribía sobre vergüenza, falta de profesionalidad y prepotencia. Hoy voy más allá, y busco la responsabilidad en otro nivel, hace cuarenta años. Los responsables de la situación actual de la lactancia materna, se hicieron de oro inculcando creencias y dogmas desnaturalizados, malintencionados y destructores del contacto físico y el amor. Y nos legaron una sociedad donde se premia la independencia, la productividad y el desarraigo.
Hoy siento una pena enorme. Pena por todos aquellos bebes a los que sus madres les han negado su leche por malos consejos, entre los cuales me incluyo. Todas aquellas madres que no han podido disfrutar de dar el pecho, de alimentar a sus hijos de la mejor manera posible. Y todo no por desinformación sino por información errónea, que es mucho peor, por malos consejos por parte de los encargados de la SALUD. Eminencias que no han querido escarbar para no levantar ampollas y se han quedado tan tranquilos recibiendo los regalos de diversos laboratorios.
No puedo mirar hacia otro lado, necesito poder hacer algo para que esto cambie. Ninguna madre debería pederse un regalo tan maravilloso.

